Alta ingeniería,
al alcance de tu negocio.
Durante nueve años construí, para el sistema financiero colombiano, la calidad de software que normalmente solo pagan los bancos. Empecé con cinco personas y terminé vendiendo la compañía a un grupo tecnológico internacional. Hoy pongo esa ingeniería al servicio de los negocios que mueven volumen y dinero, y que nunca tuvieron acceso a ella.
Ingeniero de Sistemas · Executive MBA (en curso)
Cinco personas dentro de un banco.
Un banco no contrata proyectos: homologa proveedores. Antes de firmar cualquier cosa revisa capacidad financiera, seguridad, procesos y respaldo. Ese filtro está diseñado para que entren firmas grandes.
Nosotros éramos cinco. Y entramos.
Un contrato marco no garantiza trabajo. Fija las reglas y las tarifas, y a partir de ahí cada requerimiento se compite: el banco decide a quién se lo entrega. Como el precio ya está definido, nadie gana por descuento. Se gana por estimación, por criterio técnico y por cumplir lo que se prometió.
Durante nueve años competimos requerimiento por requerimiento contra consultoras globales y locales, y ganamos suficientes veces como para pasar de cinco personas a más de cien. La compañía terminó vendiéndose a un grupo tecnológico internacional, y acompañé la integración hasta cerrar la transición.
Ese mismo criterio es el que aplico cuando tu compañía tiene al frente una decisión de tecnología y hay que elegir bien la primera vez.
La operación en la prensa.
La operación fue cubierta por medios económicos de Colombia y España en octubre de 2025.
Por qué esto no es solo un negocio.
Vengo de una familia de clase media. La tecnología fue mi salida: la carrera que se podía pagar y el oficio que sí tenía trabajo. Empecé como desarrollador web en 2012, sin ninguna idea de negocio.
Con los años lo material se fue resolviendo, y llegó una pregunta incómoda: ¿y ahora qué?
La respuesta la encontré viendo lo que pasa alrededor de una empresa que funciona. No es solo facturación. Es gente que cambia de barrio, que estudia, que compra vivienda, que sostiene a una familia. Una empresa bien construida cambia vidas, y no de forma abstracta: cambió las de las personas que trabajaron conmigo, y cambió la mía.
Por eso trabajo con empresas y no con proyectos. Cuando una compañía mediana logra escalar sin romperse, el efecto se siente en un municipio entero.
La tecnología no es el fin. Es la palanca que genera empleo y oportunidad.
Tres ideas que puedo defender durante años.
Cualquiera programa. Pocos entienden el qué, el porqué y el para qué.
El código es la parte fácil y la parte barata. Lo difícil es decidir qué se construye, por qué, y qué problema de negocio resuelve. Un equipo que no entiende eso entrega exactamente lo que se le pidió, y aun así falla.
El análisis está subestimado.
Casi todo el dinero que pierdes en tecnología ya está perdido antes de que alguien escriba la primera línea: en un alcance que nadie te cuestionó, en una integración que se dio por hecha, en un proceso que se automatizó sin entenderlo. Si no está claro el destino, no se llega.
A veces la respuesta correcta es no invertir.
Un cliente planteó rehacer su portal para integrar el servicio de un tercero. Conocíamos esa plataforma y encontramos un camino distinto: unos ajustes puntuales en lugar de una reconstrucción. Salió a producción antes y con una fracción del presupuesto que tenía previsto. Para nosotros era menos trabajo facturable, y era la recomendación correcta.
Ese es el trabajo: entender lo suficiente del sistema como para saber cuándo el proyecto grande no hace falta.
Catorce años, en orden.
De desarrollador a empresario. Abre cada hito para ver el detalle.
Dirección tecnológica y ejecución para empresas medianas cuya operación depende de software transaccional. Tecnología aplicada a problemas de negocio reales, con ejecución de fundador y no de consultor.
Tras el cierre de la operación acompañé la integración de la compañía: continuidad de la operación, entrega ordenada de equipos y clientes, y transferencia del conocimiento técnico y comercial hasta completar la transición.
Apertura del capital a socios estratégicos para acelerar el crecimiento, con la estructuración societaria y el gobierno corporativo que eso exige. Dos años después la compañía se vendió.
Fundé y dirigí durante casi una década una compañía de tecnología especializada en el sector bancario colombiano. Homologada como proveedor de un banco del sistema financiero siendo cinco personas, creció compitiendo requerimiento por requerimiento contra consultoras globales y locales, hasta superar las cien. Responsable de la estrategia, el crecimiento comercial, la operación y la entrega, desde la creación hasta la venta a un grupo tecnológico internacional.
Cinco años de oficio antes de fundar: desarrollo web, consultoría de implementación y, durante cuatro años, arquitectura de aplicaciones empresariales y definición de estándares técnicos. La base sobre la que después se construyó todo lo demás.
Especialización en Ingeniería de Software
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Ingeniería de Sistemas
Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Dónde ejecuto: ACCJ Builder.
ACCJ Builder es la firma desde la que trabajo. Lleva a las empresas medianas la misma disciplina de ingeniería que exige una entidad financiera, con el respaldo directo de quien la dirige.
Trabaja con empresas medianas cuya operación depende de software, integraciones o automatizaciones: cooperativas de ahorro y crédito y fondos de empleados; recaudo, cobranza y medios de pago; aseguradoras y corredores; y compañías de retail, logística y salud con alto volumen transaccional.
El punto de entrada es un diagnóstico de control tecnológico: qué controla realmente la compañía, dónde está el riesgo y qué debe resolver primero. Tiene alcance cerrado y precio fijo, no facturación por horas. Se contrata por sí solo, sin comprometer después la ejecución. Y el informe es propiedad del cliente: puede ejecutarlo su equipo, ACCJ Builder o el proveedor que prefiera.
En accjbuilder.com está el alcance completo del diagnóstico y las condiciones de trabajo.
Si estás tomando una decisión grande, conversemos.
Trabajo con pocas compañías a la vez, para poder estar en el detalle de cada una. La primera conversación son treinta minutos sobre la decisión que tienes al frente: qué está en juego, qué opciones hay y cómo se vería cada una. Sales de ahí con una lectura clara, contrates o no.